14 hechos sobre el Palacio da Pena que las guías impresas no cuentan

Bienvenido al Palacio da Pena, donde la historia real, la arquitectura color caramelo y los exuberantes jardines se unen para crear un cuento de hadas por el que puedes pasear.

Si te preguntas qué hace vibrar a esta joya de Sintra, quién vivió en el Palacio da Pena y por qué sus interiores parecen un libro de cuentos en directo, estos hechos del Palacio da Pena te dirán exactamente qué puedes esperar.

14 hechos interesantes sobre el Palacio da Pena

1. Un antiguo monasterio renace

El Palacio da Pena fue un monasterio del siglo XVI que quedó en ruinas tras el terremoto de Lisboa de 1755. En el siglo XIX, el rey Fernando II, de origen alemán, lo compró, transformó el convento en ruinas y convirtió la cima de la colina en una escapada real de verano, con lo que el antiguo lugar religioso pasó de ser un monasterio fantasma a una fortaleza de fantasía.

2. ¿De quién era la casa?

Si alguna vez te has preguntado quién vivía en el Palacio da Pena, la respuesta corta es: La realeza portuguesa de finales de la dinastía. El rey Fernando II y su primera esposa, la reina María II, fueron los primeros en veranear allí, seguidos por sus hijos, y más tarde por sus nietos, incluido el rey Carlos I, convirtiéndola en la vibrante casa de fin de semana de tres generaciones de reyes y reinas.

3. Un palacio que tardó décadas en terminarse

El Palacio da Pena no se construyó con prisas; se desarrolló a lo largo de más de tres décadas, desde la década de 1840 hasta la de 1880. El rey Fernando II siguió retocando el diseño, añadiendo nuevas torres y habitaciones, mientras el parque circundante se llenaba poco a poco de plantas exóticas y senderos serpenteantes. Así, toda la finca creció como un proyecto en directo y en evolución, en lugar de como una vanidad real puntual.

4. Mezcla de estilos arquitectónicos

El Palacio da Pena es el niño mimado de la arquitectura romántica, pero también es una mezcla caótica de estilos gótico, morisco, manuelino y renacentista. Piensa en torres rojas junto a arcos revestidos de azulejos, cúpulas que recuerdan el pasado marítimo de Lisboa y ventanas puntiagudas que parecen sacadas de una novela romántica medieval.

5. Construido para una huida

El Palacio da Pena no fue diseñado para ser una fría y formal sede del poder. Fernando II quería un refugio lúdico donde la familia pudiera relajarse, rodeada de jardines y vistas. Así que, en lugar de un palacio estirado, encargó un colorido rompecabezas de torres, terrazas y claustros que se parece más a una villa real de vacaciones que a una rígida corte real.

6. Un palacio envuelto en un parque

El palacio es sólo la mitad de la historia; el Parque de Pena que lo rodea es igual de importante. Bosques frondosos, senderos serpenteantes y miradores ocultos convierten la visita en una minicaminata a través de árboles cubiertos de musgo y paisajes del siglo XIX, donde puedes imaginarte a reyes y reinas paseando igual que lo hacen aún hoy los visitantes.

7. Presentación del Chalet de la Condesa de Edla

Escondido en el bosque cercano está el Chalet de la Condesa de Edla, un acogedor chalet de estilo suizo construido para Fernando II y su segunda esposa, Elise Hensler. Hecha de madera y corcho, con un aire ligeramente rústico, casi de cuento de hadas, era su escondite privado, donde el rey podía quitarse la corona y disfrutar de una vida más tranquila e íntima.

8. Dentro del palacio

Los interiores del Palacio da Pena son como si alguien hubiera abierto una caja de pintura real y se hubiera vuelto loco. Azulejos relucientes, techos estampados y ricas telas recorren todas las habitaciones, desde el Salón Árabe hasta el Boudoir de la Reina.

9. Un dormitorio real con vistas

Entre los espacios más destacados están los dormitorios reales, donde las camas con dosel se encuentran con balcones orientados al mar y papel pintado ornamentado. La distribución es sorprendentemente acogedora para tratarse de un palacio, con la suficiente grandeza para recordarte que estás en dependencias reales y la suficiente comodidad para imaginar que descorres las cortinas y te quedas dormido con el sonido del viento de Sintra en los árboles.

10. La última noche de la Reina Amelia

La reina Amelia, la última reina que vivió en el Palacio da Pena, pasó allí su última noche en 1910, antes de abandonar Portugal para exiliarse. Aquel momento marcó silenciosamente el final de la presencia de la monarquía en el palacio, haciendo que Pena dejara de ser una activa residencia real para convertirse en el símbolo de una época que se desvanecía.

11. Leyendas encantadas y cuentos místicos

El Palacio da Pena está rodeado de historias de encuentros sobrenaturales. Se levanta en el emplazamiento de una capilla medieval dedicada a la Virgen María, conocida como "Nuestra Señora de Pena". Según la leyenda, una aparición de la Virgen María bendijo este lugar, atrayendo a peregrinos de todas partes.

12. Un palacio que cambió la cima de la colina

La construcción del Palacio da Pena no se limitó a crear un nuevo edificio, sino que remodeló todo el perfil urbano de Sintra. Antes de que Fernando interviniera, la colina era en su mayor parte ruinas y maleza; después, se convirtió en uno de los monumentos románticos más fotografiados de Europa, atrayendo a pintores, escritores y excursionistas desde Lisboa para contemplar en primera fila la arquitectura teatral.

13. Algo más que una bonita fachada

No te dejes engañar por los colores brillantes. El palacio se construyó con verdaderos trucos de ingeniería, desde un ingenioso drenaje hasta una inteligente ventilación, para que la familia pudiera utilizarlo realmente todo el año. Esos arcos y patios no son sólo un espectáculo, sino que ayudaban a mantener el aire en movimiento, la lluvia lejos y a la familia real sintiéndose cómoda en la cima de una colina frecuentemente empañada.

14. Una colina inscrita en la UNESCO

El Palacio da Pena se encuentra en el corazón del Paisaje Cultural de Sintra, zona que obtuvo el reconocimiento de la UNESCO por su arquitectura romántica y su diseño paisajístico. El mosaico de palacios, castillos y mansiones de Sintra, y la destacada silueta de Pena, contribuyeron a crear la ciudad, donde la historia y unas vistas dignas de Hollywood se dan la mano.

Preguntas frecuentes sobre los hechos del Palacio da Pena

El Palacio da Pena combina brillantes torres amarillas, rojas y azules con un parque boscoso en lo alto de una colina, lo que hace que parezca más un telón de fondo de cuento de hadas que una auténtica casa real. Comenzó siendo un monasterio del siglo XVI, sobrevivió a un terremoto y fue reconstruido por el rey Fernando II para convertirlo en una romántica escapada veraniega.